viernes, 5 de noviembre de 2010

El conectivismo en la práctica.

En las aulas universitarias un estudiante cursa simultáneamente cinco asignaturas distintas. Si desea crear una red de conexiones para cada asignatura es complejo, complicado y difícil. Si crea un solo ambiente para todas sus asignaturas es igualmente complicado. Cada semestre recibe nuevas asignaturas y así durante cuatro o cinco años.
El estudiante siempre tiene la sensación de estar perdiendo el tiempo al generar las conexiones, el cual es un proceso lento y difícil. Entender que mediante la Internet puede tener acceso a una gran diversidad de fuentes de conocimiento es algo que lo desconcierta. El alumno está acostumbrado a estudiar un libro de texto y algunos textos complementarios para aprobar cada asignatura. Crear una red parece algo sin sentido y laborioso.
Las asignaturas tienen un tiempo límite para asimilar cada tema. Las evaluaciones se programan con fechas fijas, parciales y finales. ¿se evalúa el aprendizaje? No. Se evalúa el cumplimiento de las metas que se proponen en cada asignatura. Una evaluación cuantitativa de algo que es cualitativo, el aprendizaje.
¿Tiene entonces sentido hablar de conectivismo y educación conectivista sin romper las estructuras educativas actuales? ¿Estamos hablando al vacío de algo que parece inviable o muy muy muy lejano?
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