viernes, 8 de enero de 2010

Relaciones de poder en la Educación

La tecnología ha venido a dar al traste con todo el desarrollo histórico de la pedagogía. Grandes pensadores como John Dewey y Paulo Freire no podían vislumbrar el uso actual de las comunicaciones y las interacciones facilitadas por el Internet. El desvanecimiento de las figuras Maestro-Alumno en un continuo donde todos somos aprendices. Indudablemente que de interpretarlo así, Paulo Freire hubiera revolucionado aún más el mundo de la educación. Afortunadamente contamos con la oportunidad para repensar las ideas de Paulo Freire en nuestro contexto actual. La Pedagogía del Oprimido, libro provocador, incisivo, punzante, pudiera ahora reescribirse como la Pedagogía de la liberación. ¿Quién se libera? ¿Es la liberación de los actores a esa institución autoritaria y represiva que representa la educación? Liberarnos del yugo de la Escuela Clásica. Del punto de vista de los pedagogos del pasado, herederos de la didáctica tradicional, de los métodos expositivos, del vicio Experto-Ignorante en las aulas de clases. Del yo Doctor o Maestro en Ciencias y tú nada para siempre.
La eliminación del Maestro como Maestro y del alumno como alumno es un acto provocador que atenta en contra de toda esa estructura construida que damos en llamar Educación. ¿Educar? o ¿Amaestrar? Adoctrinar. Por experiencia propia puedo recordar lo que ha sucedido a lo largo de mi formación académica. He llegado a concluir con éxito un Doctorado basado en una estancia de larga duración en la ciudad de Barcelona, España. Durante todos los años en que he fungido en el papel de estudiante siempre viví el yugo de la relación Experto-Ignorante. Dominador-Esclavo. Muchas de las tareas encomendadas venían de tal supuesto. El aprendiz es también un sirviente de los investigadores. Que siempre está en deuda. Haciendo méritos para obtener el grado.
Después de lograr ser aceptado por el clan del claustro y aprobar un examen relativamente de trámite. Aún cuando obtenemos el grado de Doctor en Ciencias, nuestros antiguos Asesores y Maestros continúan encima de nosotros. Siempre seguirán manteniéndose en nuestras mentes de nuevos investigadores como los siempre expertos cuya autoridad académica no puede ser puesta bajo ninguna duda. A nosotros se nos deja la oportunidad de repetir el acto de adoctrinamiento. Entrenar nuestros propios sirvientes impartiendo asesorías y cursos. Recuerdo perfectamente un consejo de un jurado dictaminador al otorgar un reconocimiento "Cum Laude" a una compañera mía, originaria de Argentina: "Ahora te toca hacer a tí, lo que nosotros hemos hecho contigo, ni más ni menos."
Este consejo, que me pareció en aquél entonces un excelente halago, con el paso del tiempo he podido comprenderlo ampliamente: los estudiantes deben replicar lo que sus Maestros hacen en los cursos, para eso están en las Universidades, para ser adoctrinados, entrenados, para conservar el statu quo de las instituciones añejas y dominantes. Toda Institución Educativa posee una ideología política que guía su proceder. En nuestros tiempos, las Instituciones no responden a nuestra nueva realidad y deben renovarse. No más profesores. No más alumnos. No más la relación Maestro-Alumno, Experto-Ignorante, Autoridad-Esclavo, no más, no más.
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